martes, septiembre 02, 2014

¿Has probado a hacer un DAFO personal?

El análisis DAFO, también conocido como matriz o análisis FODA, es una herramienta de estudio de la situación de una empresa o un proyecto. Analiza su situación interna (Fortalezas y Debilidades) y su situación externa (Oportunidades y Amenazas).

En inglés se utilizan las siglas SWOT (Strengths, Weaknesses,Opportunities y Threats). Hacer notar que en inglés están agrupados los factores internos (SW) y los factores externos (OT) lo que resulta más sencillo de recordar de cara al análisis que vamos a ver a continuación.

La matriz DAFO es una herramienta de que posibilita el pensamiento estratégico, es decir, permite hacernos una composición de lugar previa a la fijación de estrategias. En productividad personal es posible aplicar el DAFO en dos escenarios, ambos ligados con la perspectiva. A saber:

a)      Lo podemos aplicar a nuestra propia persona como herramienta de autoconocimiento. Esto nos facilitará labores de los tres niveles superiores como son aclarar nuestra visión, misión y metas.
b)      Lo podemos aplicar a proyectos. Cuando hablo de proyectos me refiero a proyectos complejos, no al simple encadenamiento de acciones que Allen considera proyecto (desde el punto de vista de GTD). Un DAFO al principio de un proyecto puede poner sobre el tapete muchas cosas que acabarán surgiendo a posteriori.

Vamos a centrarnos en la primera variante, lo que he llamado “DAFO personal”. A partir de hacer un análisis DAFO personal deberíamos poder contestar a cada una de las siguientes preguntas:

·         ¿Cómo puedo aprovechar las oportunidades?
·         ¿Cómo puedo enfrentar las amenazas?
·         ¿Cómo puedo potenciar mis fortalezas?
·         ¿Cómo puedo atenuar mis debilidades?

Vamos a llevar a cabo el análisis en cuatro pasos:

1.    Análisis de la situación interna.
2.    Análisis de la situación externa.
3.    Elaboración de la matriz DAFO.
4.    Determinación de la estrategia.

1. Análisis de la situación interna.

Los elementos internos que se deben analizar durante el DAFO corresponden a las fortalezas y debilidades que uno mismo tiene. Se trata de conocer la cantidad y calidad de los recursos de que dispongo.

Al igual que en una organización (en el fondo, todos somos la empresa Yo S.A.), vamos a tratar de identificar qué atributos me permiten generar una ventaja competitiva sobre el resto de mis “competidores”.

F-Fortalezas

Las fortalezas son todos aquellos elementos internos y positivos que diferencian a mi persona. Algunas de las preguntas que se pueden realizar y que contribuyen al análisis son:

·         ¿Qué capacidades tengo?
·         ¿Qué aptitudes y actitudes tengo?
·         ¿Qué hago mejor que los demás?
·         ¿Qué creen los demás que hago bien?
·         ¿Qué facilita mis fortalezas?

Ejemplo: Puedo ser muy bueno haciendo relaciones, dibujando, hablando ante el público, los demás pueden verme como la persona a la que acudir cuando hay que negociar algo o puede que la adopción de SCRUM favorezca mis conocimientos técnicos y mis habilidades de liderazgo como SCRUM Master.

D-Debilidades

Las debilidades se refieren, por el contrario, a todos aquellos elementos, recursos, habilidades y actitudes que tengo y que constituyen barreras para lograr mis metas. Si bien no tienen un sentido negativo pensando en abstracto sí lo tienen para mí hoy mismo.

Las debilidades son problemas internos, que, una vez identificados y desarrollando una adecuada estrategia, pueden y deben eliminarse o minimizarse. Algunas de las preguntas que se pueden realizar y que contribuyen al análisis son:

·         ¿Qué debilidades puedo mejorar?
·         ¿Qué debilidades puedo inhibir/sustituir/atenuar?
·         ¿Qué hago mal o peor que los demás?
·         ¿Qué creen los demás que hago mal?
·         ¿Qué potencia que mis debilidades queden al descubierto?

Ejemplo: Tengo problemas para participar en las reuniones o me cuesta un mundo hablar en las reuniones de la comunidad de vecinos, soy nefasto diseñando presentaciones o planchando, los demás me ven como un mal jugador de baloncesto o puede que mi elección como representante sindical no potencie en exceso mis nulas habilidades sociales o mi pobre capacidad de negociación.

2. Análisis de la situación externa.

O-Oportunidades

Las oportunidades son aquellos factores, positivos, que se generan en el entorno y que, una vez identificados, pueden ser aprovechados. Algunas de las preguntas que se pueden realizar y que contribuyen al análisis son:

·         ¿Qué circunstancias mejoran mi situación?
·         ¿Cómo puedo aprovecharme de estas circunstancias?
·         ¿Son demandados mis conocimientos en mi entorno/organización/mercado?
·         ¿Cómo favorece la situación económica mis aspiraciones?
·         ¿Existen cambios tecnológicos/sociales/políticos/laborales/familiares que pueden              beneficiarme?

Ejemplo: Se abre una nueva sucursal de mi empresa en otro país, me han hecho una oferta para formar parte de una empresa o poner capital en un negocio, se ha  puesto de moda ese juego que aprendí en mi año preuniversitario en EEUU siendo un adolescente o me puedo sacar un título que certifique mi experiencia profesional ya que ahora, por fin, hay unos estudios reglados que respaldan esta disciplina.

A-Amenazas

Las amenazas son situaciones negativas, externas a mi persona, que pueden atentar contra ésta, por lo que llegado al caso, puede ser necesario diseñar una estrategia adecuada para poder sortearlas. Algunas de las preguntas que se pueden realizar y que contribuyen al análisis son:

·         ¿A qué obstáculos me enfrento?
·         ¿Qué están haciendo mis competidores?
·         ¿Tengo los recursos necesarios?
·         ¿Puede alguna de las amenazas impedir totalmente mi desarrollo?

Ejemplo: Tengo que empezar a tener presencia online en mi negocio porque hace tiempo que mis competidores están moviendo ficha, debo empezar a construir una red de contactos, debo ampliar mis conocimientos en diseño web si quiero mantenerme actualizado, la enfermedad de mi padre se está agravando y me exigirá una mayor dedicación o si no apruebo “Computación” en quinta convocatoria todos mis esfuerzos académicos se irán por el sumidero.

3. Elaboración de la matriz  DAFO.

La matriz es simplemente una representación gráfica donde plasmamos de manera resumida las respuestas que hayamos ido dando a las preguntas anteriores. Genéricamente tendríamos algo así:


4. Determinación de la estrategia.

Si cruzamos los datos obtenidos, obtendremos las estrategias a seguir:

·         Las Fortalezas y Amenazas detallan los riesgos que me puedo encontrar, por lo que debo buscar en mis fortalezas fórmulas para afrontar las amenazas.
·         Las Fortalezas y Oportunidades muestran la mejor línea de acción, debo usar mi potencial y mis puntos fuertes para mejorar mis oportunidades.
·         Las Debilidades y Oportunidades  muestran los desafíos que me voy a encontrar, debo ver cómo superar mis debilidades para aprovechar las oportunidades.
·         Las Debilidades y Amenazas muestran nuestras limitaciones, lo que me dirá qué pasos debo dar para minimizar mis debilidades frente a las amenazas del entorno.

Puede que para determinar la mejor de las estrategias a seguir necesites de alguna otra herramienta o técnica como el brainstorming o lluvia de ideas. Esta es una técnica de creatividad pensada para grupos que aplicarás cuando trabajes en el DAFO de un proyecto pero que también es posible aplicar de manera individual.

No olvides que. para el análisis de un problema, sea una amenaza, una debilidad o algo derivado del análisis DAFO, dispones de una herramienta muy útil como es el Diagrama de Ishikawa.

Una última cosa. Cuando realices un DAFO personal y definas estrategias, céntrate en poten ciar tus fortalezas antes que en eliminar tus debilidades. Es mucho más apreciada una persona brillante en un aspecto y floja en el resto que una persona estándar en todo. Naturalmente, esto no te da carta blanca con tus debilidades pero, al final, de lo que se trata es de marcar la diferencia y esa diferencia la vas a marcar siempre con tus fortalezas.

Robin Sharma lo decía de manera mucho más elegante en uno de sus libros:

Utiliza tu energía para ensanchar tus sueños. No aceptes una idea mediocre cuando tienes un potencial infinito dentro de la fortaleza de tu mente. Atrévete a apelar a tu grandeza.

lunes, septiembre 01, 2014

Empresas no logran alinear recursos y estrategia

Actualmente los líderes de empresas están más atareados que nunca. Sin embargo, no logran alinear la asignación de su tiempo y de los recursos de la organización con las estrategias generales de la misma. Según una reciente encuesta realizada a más de 500 ejecutivos de todo el mundo por Strategy&, miembro de la red global de compañías de PwC, las empresas no están dedicando su tiempo a aquellas cuestiones que promueven su rendimiento y competitividad.

Strategy& condujo una encuesta online entre 511 ejecutivos de compañías de diversos tamaños. de todo el mundo y de una amplia gama de industrias.

Sólo el 18% de los ejecutivos aseguró que distribuye “muy bien” su tiempo en línea con los objetivos estratégicos de sus empresas. Casi un tercio (29%) considera que la forma en la que asignan su tiempo tiene muy poca relación con la estrategia de la firma. Y sólo el 38% aseguró que las iniciativas y los principales proyectos a los que están abocados están alineados con la estrategia general de la compañía.

El estudio sugiere cierta falta de rigurosidad en la forma en la que las compañías alinean lo que realmente sucede en la organización con sus objetivos. Solo un cuarto (24%) de los encuestados afirma que la estrategia de sus empresas se traduce en objetivos y medidas concretas. Casi dos tercios (66%) admiten que existen negocios, productos y servicios destacados en la cartera de la firma que no están en sintonía con su estrategia, e indican que las iniciativas o áreas con menor prioridad reciben más financiamiento del que deberían. Asimismo, únicamente un cuarto de los ejecutivos (24%) manifiesta que la “base de poder” de su firma coincide con el área en el que se está produciendo el crecimiento.

“Una parte importante de las empresas desvía su atención, principalmente hacia actividades, transacciones y oportunidades que no son imprescindibles para sus estrategias”, expresa Ariel Fleichman, Partner de Strategy& (ex Booz & Company). “Estamos frente a un problema importante: el rendimiento récord del mercado de valores puede ocultar el hecho de que un gran número de compañías están fuera de forma. Esta desalineación entre sus iniciativas y su estrategia hace que tengan dificultades para competir y para desenvolverse en potenciales condiciones de mercado menos prósperas”.

Metodología: 25 preguntas sobre prioridades y estrategias de negocio, concordancia entre recursos, estrategia y capacidades críticas, y alineamiento y foco estratégico.

El informe de Strategy& sugiere que los ejecutivos deberían considerar una serie de pasos para lograr un uso más eficaz del tiempo. 

Primero, identificar, junto con otros líderes en la firma, aquellas capacidades críticas que son esenciales para que la organización sea exitosa con su estrategia. 

En segundo lugar, deberían definir cuál es su función en la realización de la estrategia de la compañía y, luego, evaluar si los proyectos en los que está por invertir están alineados con la misma, a los fines de destinar los recursos y fondos a aquellos que potencien las fortalezas distintivas de la organización. 

Finalmente, determinar qué asuntos no revisten mayor importancia y en qué basta con ser “lo suficientemente bueno”.

domingo, agosto 31, 2014

El (¿mal?) uso de la tecnología en la sociedad y en las organizaciones

El uso de las tecnologías de información como herramienta no implica necesariamente una correcta aplicación. Hay que tener en cuenta que se trata de una herramienta. Y como toda herramienta, el éxito o fracaso de su aplicación depende de la capacidad para procesar y transformar la información en análisis a través de un criterio propio o una práctica responsable.

El uso de las nuevas tecnologías no se aprende de un día para el otro. Es un proceso que lleva mucho tiempo. Es un aprendizaje continuo que requiere discernir qué información es adecuada para la construcción de un criterio analítico y reflexivo. Hoy el mercado nos ofrece la posibilidad de conectividad con equipos que evolucionan de un día a otro, para así volverse obsoletos al cabo de unos cuantos meses. Esto acelera el ritmo al cual obtenemos información, facilita las comunicaciones, reduce los tiempos de emisión y respuesta; es decir, transforma la vida diaria en todo un acontecimiento tecnológico, todo esto aunado al crecimiento económico de las sociedades, y más allá, a todos los cambios en el orden natural de las cosas que la tecnología genera.

El problema surge cuando la velocidad de la tecnología nos apabulla ya sea en su avance o en la información que recibimos producto de este avance. En el uso de la tecnología, el inconveniente no es la tecnología en sí, sino la manera inadecuada de digerirla o aplicarla. Si queremos mejorar la calidad de nuestras prácticas, se hace necesario mejorar los procedimientos. Para que una información sirva como signo de confianza, el usuario debe considerarla como cierta, teniendo en cuenta los estándares de los autores como nivel de apertura, autoridad, objetividad e idoneidad.

Es muy importante analizar las fuentes de información y su credibilidad. Muchas veces nos convertimos en tecno dependientes pero no en usuarios críticos, sino meramente en copiadores de información, aceptándola sin más, sin indagar su veracidad. Si queremos construir organizaciones y sociedades de la información necesitamos ser más responsables y reflexivos, utilizando la tecnología ya no solamente como un ámbito de entretenimiento sino también como un espacio de aprendizaje que contribuya a un mejor desarrollo tanto en la práctica profesional como en nuestra vida cotidiana, cultivando nuestras destrezas en el uso de estas herramientas para influir en ellas de manera progresiva.

Paul Graham, un programador inglés con especialización en Ciencias de la Computación de la Universidad de Harvard manifiesta en un ensayo: “Cuando vea una iniciativa que utiliza las nuevas tecnologías para dar a la gente algo que quiere y que no había tenido antes, probablemente esté viendo un vencedor. Y cuando vea algo que es una mera reacción a la nuevas tecnologías, en un intento de preservar una fuente existente de beneficios, probablemente esté viendo a un perdedor”.

El avance tecnológico es vital en nuestra vida diaria. Rápidamente nos convierte en seres dependientes en gran medida de sus ventajas. Asimismo ha cambiado nuestro entorno social de una manera un tanto distorsionada, volviendo lo virtual en elemental, y desplazando la convivencia interpersonal hacia un segundo plano. Si bien las formas básicas de convivencia y contacto han sido diezmadas en gran medida, han sido, de igual forma, los aspectos que han dado paso a un desarrollo acelerado, y del cual debemos tomar el control para hacer de la tecnología un beneficio en lugar de un perjuicio.

La existencia humana se caracterizo durante milenios por el dominio de la naturaleza sobre la cultura, es decir la lucha por la supervivencia. Luego de la Revolución Industrial y el triunfo de la razón, se contemplo el dominio de la naturaleza por la cultura, formando a la sociedad mediante el progreso del trabajo. Se ha entrado, debido a la convergencia de la evolución histórica y cambios tecnológicos, a un modelo puramente cultural, de interacciones y organizaciones sociales.

Se vive en un mundo predominantemente social. Existe una autonomía de la cultura frente a las bases materiales de nuestra existencia. Y hoy la cultura se vuelve virtual. Se trata de la cultura propia de una época marcada por un nuevo paradigma tecnológico, el cual se sostiene en la revolución de las tecnologías de la información, y se convierte en referente para todos los campos del desarrollo humano.

Hoy debemos preparar personas para vivir en una sociedad de la información y la comunicación. Pero esto requiere un uso responsable donde los usuarios, ya sean personas u Organizaciones no están solo para buscar y recibir información sino para emitirla, construirla y pensarla pero sin perder nuestra verdadera esencia: La de Ser Humanos. Gracias por compartir este espacio conmigo.  

Gustavo Sarnari, Director Asociado de Grupo CoSMO y Centro Pyme 2.0 – Co-Editor de Estrategia & Negocios – Titular de GS Consultora Desarrollo & Educación Organizacional – Miembro de ACICA Asociación Civil Iberoamericana de Capacitación y Asesoramiento – Licenciado en Educación y Gestión Institucional por la Universidad Nacional de Quilmes – TS en Marketing por el IS San Pablo de Villa Constitución – Posgraduado en Formación Docente con especialización en Educación Superior por el IS San Nicolás de Bari de San Nicolás. 

sábado, agosto 30, 2014

¿Conoces el precio de lo que te pasa en la nube?

El sentido común no es suficiente para decidir qué quieres colgar en la Red: lo que consideras que es conveniente puede tener consecuencias irreparables.

CAER EN LA RED. Cameron Díaz y Jason Segel interpretan en la comedia Sex Tape. Algo pasa en la nube,  a Annie y Jay, un matrimonio que accidentalmente envía un vídeo privado a sus amigos y familiares, provocando numerosos equívocos.

Si has practicado alguna vez el egosurfing –buscar tu propio nombre en Google– seguro que no eres el primero ni el último sorprendido en ver con claridad meridiana fotos, información y referencias cuya futura trascendencia en el mundo real desconoces. La pareja protagonista de Sex Tape. Algo pasa en la nube sufre las consecuencias de un vídeo grabado en la intimidad que, por error, acaba en la nube para mayor regocijo no sólo de amigos y familiares, sino de todo el mundo.

El qué dirán
Esta ficción, que muchas veces supera a la realidad, es un reflejo de lo que puede suceder cuando nuestros datos aterrizan en Internet. En primer lugar, pueden transmitir una imagen distorsionada de nuestra vida, al menos de la que queremos que los demás conozcan. Jordi Damiá, consultor de estrategia y socio de Setesca, insiste en que "hoy ya somos lo que Internet dice que somos". Y, si no, ¡que levante la mano aquel que no hace una consulta en la Red para buscar referencias sobre una persona, un destino de vacaciones, una empresa o un restaurante!

Damiá recuerda que "es tremendamente sencillo hacerse con un caudal de información en muy poco tiempo". Por eso recomienda a los profesionales y a las empresas actuar con responsabilidad y sinceridad en todo lo que comunican.
Andrés Pérez, experto en posicionamiento de marca personal, apunta que "tampoco conviene preocuparse en exceso por lo que se cuelga si realmente se está seguro de ello, porque todo tiene varias interpretaciones. Mi consejo es ir para adelante con tus valores y tus criterios sin preocuparse en exceso de lo que digan los demás".

La Red permite hacerse con un caudal de información en tiempo récord

Jordi Tovar, socio fundador de Hub Talent, coincide en que "no hay que evitar colgar determinada información, salvo la que nos dicte aquel propósito formalmente asumido por nosotros, es decir, libre y responsablemente: conociendo nuestra intención, propósito, las consecuencias que puede comportar y aceptando las mismas". Añade que, una vez más, es el sentido común el que manda, pero no es suficiente: "La ética y la moral individuales o colectivas, los sentimientos y emociones se mueven en una franja muy amplia y borrosa. Lo que puede ser natural, incluso conveniente para unos, es inadmisible para otros".

Es más que evidente que la Red es un escaparate difícil de controlar, y las redes sociales son el gran acelerador de la reputación de las empresas y de los profesionales. Las consultoras de selección y empresas de trabajo temporal ya recurren a ellas para tantear a sus candidatos y hasta los cazatalentos, que miraban con suspicacia el entorno 2.0 para dar con el mejor directivo, han sucumbido a su poder como herramienta de trabajo. El socio de Setesca asegura que "sólo el 30% de las búsquedas se realiza a través de headhunter, el resto se hace de manera directa, a veces sin validar ni contrastar los datos. En EEUU nos estamos encontrando con jóvenes estudiantes cuya candidatura a una universidad es rechazada por un rastro poco conveniente en la Red".

Apágalo todo y queda con alguien
Escoger la plataforma más adecuada, crear un buen equipo de seguidores, interactuar con tu red o participar en debates online son algunas de las bazas que enumera Andrés Pérez, experto en posicionamiento de marca personal, en 'Te van oír' (Alienta), un libro en el que analiza cómo sacar partido de los ‘social media’ que"lo cambiaron todo". Sin embargo, también apuesta por el cara a cara y anima a la gente a apagarlo todo y quedar con alguien, porque "debes pensar en la red de contactos como en tu seguro profesional".

Asimismo, Jordi Tovar, socio fundador de Hub Talent, aboga por una charla cara a cara cuando la ocasión lo requiere. En caso de cometer un error colgando algo en la Red recomienda "lanzar un comunicado inmediato de rectificación contundente o tratar de dar la vuelta al contenido simulando una intención transgresora o provocativa". No obstante, advierte de que "la velocidad de la comunicación es tan rápida que siempre será tarde; no resulta una exageración decir que si un contenido inadecuado aparece en el lugar y momento inadecuados, estamos a un clic del precipicio". Pérez señala que «todos debemos tener en cuenta que lo que digamos, bueno o malo, puede ser utilizado en nuestra contra en un momento dado". Por eso, Tovar afirma que lo más adecuado es "tener muy claro qué, por qué, cuándo, dónde o cómo y a quién queremos comunicar. Si no podemos responder a estas preguntas, es mejor abstener la 'incontinencia digital' de la que tanto podemos arrepentirnos y que tanto puede perjudicarnos". 

viernes, agosto 29, 2014

Serán más eficientes en el trabajo

En su mayor parte, la generación Z será criada por padres X, nacidos entre 1965 y 1984 aproximadamente, por lo que muchas de sus experiencias formativas tendrán marcas, rasgos y huellas de esa generación. Por eso mostrará algunas diferencias si se los compara con su antecesora, la generación Y, cuyos padres fueron los llamados baby boomers.
Las principales características de esta generación, basada en diferentes estudios, habla de su respeto por los valores. La generación X está criando a la Z con un estilo de mayor compromiso. A eso deben sumársele algunas nociones "heredadas", como la ética del trabajo, las buenas costumbres y la capacidad de recuperación ante las adversidades. Esto, junto con una mejor educación gracias a la mayor cantidad de información accesible, hará que los Z sean más tolerantes, respetuosos y responsables.
La tecnología en común entre generaciones es otro aspecto a remarcar. Los dispositivos de los baby boomers (por ejemplo, la máquina de escribir, los teléfonos de disco y la TV blanco y negro) fueron muy diferentes de aquellos con los que experimentaron sus hijos. En cambio, la generación Z crece con las tecnologías con las que sus padres también se sienten cómodos (teléfonos móviles, laptops, videojuegos, redes sociales online, entre otras).
El entretenimiento es otro ejemplo. Los padres baby boomers crecieron con una programación de TV limitada, mientras que sus hijos tuvieron acceso a la TV por cable y a cientos de canales para elegir. Los padres boomers tuvieron juegos simples como el pinball y sólo experimentaron los videojuegos a través de los ojos de sus hijos. De estas experiencias compartidas en el entorno familiar se desprende una conclusión en la que la brecha generacional se acorta cada vez más.
Pero no sólo el clan o entorno familiar dejará marcas en la generación Z. También lo harán los diferentes procesos sociales y naturales que deberán atravesar. Aparecen por lo menos dos grandes tendencias: el cada vez más veloz cambio tecnológico y fenómenos sociales y ambientales, como el terrorismo global o las catástrofes naturales, que se generalizaron creando un mundo "menos estable" que hace que la adaptación al cambio se convierte en la norma y ya no en la excepción.
La generación Z nació en un mundo inundado de nuevos dispositivos tecnológicos. Nació en la era de Internet. Se los considera muy conectados, ya que por las redes sociales atraviesan países y culturas creando grandes comunidades y colaborando en línea con personas que conocen y que no. Es por eso además que son sumamente habilidosos con los productos online, como exploradores de Internet o redes sociales.
Gracias a ese saber tendrán la disponibilidad de ser más eficientes a la hora de trabajar. Los Z serán interpelados por la tecnología en su forma de pensar y así desarrollarán su estructura de pensamiento y análisis. Esta inmediatez que ofrece Internet será una característica esencial de su relación con la sociedad y las organizaciones. El acceso a la información y las relaciones personales, a través de Internet y las redes sociales, son inmediatas. ¿Por qué no los cambios en las organizaciones? Ellos querrán resultados inmediatos. Lo que cambia para estas generaciones es la noción del tiempo vivido. Si otras generaciones trabajaban pensando en el futuro y resignando el presente, la Z (también la Y) vivirá más en el presente. Si los resultados no llegan en el corto plazo en el ámbito laboral, es probable que cambien de trabajo rápidamente. Preparémonos. Esto... recién comienza. 
Alejandro Masco, socio de HumanBrand, escribió Entre generaciones, no te quedes afuera del futuro

jueves, agosto 28, 2014

La tecnología no mata… mata el no adaptarse a ella

Una certera sucesión de tweets del gran Arturo Pérez-Reverte en tarde de domingo, como es habitual en él, habla de los problemas de la prensa y de los periódicos clásicos, y responsabiliza de los mismos “a la crisis y a las nuevas tecnologías, pero sobre todo a su complicidad clamorosa y su silencio ante el poder“.

Estando profundamente de acuerdo con la segunda parte de su afirmación,  disiento en la primera: la tecnología no mata a ninguna compañía ni a ninguna industria. Lo que las mata es la decisión consciente y tristemente meditada de no adaptarse a los escenarios que la tecnología genera. No es la tecnología en sí, sino la falta de adaptación, una falta de adaptación de la que, en el caso de la prensa española, he sido testigo además de primera fila. En varias ocasiones me han llamado para intentar detallarles la evolución de esos escenarios, para encontrarme después con que lo que pretendían no era realmente que se los contase, sino que les dijese lo que aparentemente querían oír.

Como todas las industrias que sufren el impacto de la disrupción tecnológica, los periódicos tienen un problema fundamental: la megalomanía de creer que pueden influir en los escenarios, adaptarlos a sus intereses. El reciente canon AEDE, que pretende subsidiar a los periódicos con pérdidas parasitando a quienes han logrado un modelo de negocio válido en torno a la economía de la atención, es una clara muestra de ello: “como no sé hacer dinero con las visitas que me envías, intentaré cobrarte por enviármelas”. Un absurdo que solo puede terminar de una manera: con un “pues vale, dejaré de enviártelas”. Básicamente, un “como soy un negado a la hora de adaptar mi negocio y hacerlo viable, intentaré que el tuyo tampoco lo sea”.

La regla de oro en toda disrupción tecnológica es la capacidad y la voluntad de adaptación. Es lo primero que los accionistas de una empresa tienen que asegurarse. Ante la perspectiva de esa disrupción – y créanme, eso se detecta rápido – esos accionistas tienen que examinar de arriba a abajo a toda la cúpula directiva, y purgar de manera inmisericorde a todos aquellos que no muestren una voluntad clara de evolución, de adaptación, que no se hayan dedicado con antelación a examinar muy de cerca, en primera persona como usuarios todas las características del modelo alternativo. Una breve ojeada a los cuadros directivos de los medios clásicos españoles demuestra de manera fehaciente que están aún dominados por personas cuyos logros y carrera profesionales se fraguaron durante el siglo pasado, no durante este. Personas que únicamente ansían que la velocidad del cambio se ralentice lo suficiente como para poder jubilarse a gusto. Decididamente, no el tipo de personas que quieres en tu empresa si lo que se plantea es un reto de adaptación a un nuevo escenario.

Lo he comentado hasta la saciedad: no es imposible hacer buen periodismo y ganar dinero en la era de la red. La red ofrece más proximidad con los usuarios, y eso es una bendición se mire como se mire. Donde antes había que imprimir y distribuir, ahora solo hay que apretar un botón. Si ese simple hecho te impide ganar dinero, es que tienes un problema. La proximidad te puede permitir mejorar enormemente tu propuesta de valor para el usuario. Algunos medios lo convierten en una forma de asegurarse un pago por parte de ese usuario, en concepto de acceso, de contribución voluntaria, de funciones adicionales o incluso de orgullo de pertenencia. Otros, los más, lo usan para convertirse en insustituibles, para garantizarse un sitio en la dieta informativa de sus usuarios en una época en la que conformar esa dieta informativa puede resultar un auténtico reto, e intentar ganar dinero gracias a la publicidad.

La publicidad… ¿por qué, en vez de lamentarse porque no ganan dinero con ella, intentan aprender a hacerla? En lugar de patéticos mensajes que molestan e interrumpen, buscar oportunidades para de verdad adaptar el mensaje a los intereses del usuario, para buscar una afinidad entre anunciantes y contenido que no enturbie ni condicione al segundo en virtud de la voluntad del primero, en base a unas reglas y criterios tan claras, rígidas y transparentes que no dejen espacio para las dudas? No, en lugar de eso, los medios clásicos prefieren vender su imagen a los intereses de quien sea, sea gobierno o pagador de publirreportaje de turno, escondiendo su condición de publicidad y mezclándola indecentemente con el contenido. O castigar a sus usuarios con una sucesión de formatos molestos e incómodos, para después extrañarse cuando la tasa de adopción de bloqueadores de esa publicidad supera el 20%.

Lo primero que tendrían que hacer los accionistas de esos medios en crisis no es vender su imparcialidad ante el gobierno de turno a cambio de un canon, sino enviar a sus directivos al punto más frío conocido de toda Siberia. Alejarlos de la gestión y de la compañía, y ejemplificar con ello al resto de la empresa lo que va a ocurrirles a todos aquellos que hagan gala de la más mínima voluntad de no adaptarse. ¿Se puede hacer buen periodismo en la era de la red? Que se lo pregunten a medios nativos digitales que cada día se cuelan de manera más evidente en nuestro consumo de noticias, que descubren noticias importantes, que se convierten en el sitio que incluso antiguos directivos de la prensa convencional escogen para desvelar o filtrar sus exclusivas. Que llevan a cabo análisis infinitamente mejores que el medio clásico y generalista de turno, en el que una serie de personas desmotivadas intentan desesperadamente y con cada vez menos medios mantenerse a la altura y seguir mostrando un poco de pundonor profesional. No, el problema de la prensa no está en los profesionales que elaboran la información día a día, ni en los usuarios, ni en los agregadores, ni en la tecnología: está en una generación de directivos incompetentes e incapaces de adaptarse al cambio.

No, no digo que sea sencillo. Es un reto, indudablemente. Exige muchos cambios, muchos de los cuales suponen adentrarse en modelos poco conocidos, en avenidas aparentemente complicadas, en las que el rendimiento económico no aparece a la vuelta de la esquina. Supone trabajar para intentar crear el mejor producto posible para el escenario actual, pensando que ese mejor producto terminará por generar dinero, porque cuando se crea valor, se termina indefectiblemente por recibir una parte de ese valor. Así, perdiendo dinero, trabajaron empresas que cuando se iniciaron en lo suyo, no tenían modelo de negocio, pero ese modelo de negocio terminó por aparecer y por convertirlas en gigantes. Así trabajan algunos medios, en una loca carrera por convertirse en grandes medios en internet, en referencias válidas de nuestro tiempo, a pesar de que pierden dinero todos los meses. Pero no, nuestra caverna directiva española prefiere reírse de esos ejemplos, ridiculizarlos, y dedicarse a mendigar un canon al gobierno de turno a cambio de dejar de informar de ciertas cosas que no convienen.

Tiene razón Don Arturo: “la gente pagaría con gusto si encontrase honradez, capacidad de generar noticias, amenazar al poder corrupto independientemente de quien sea“. Hay medios de nuevo cuño en España que han sido capaces de convencer a un porcentaje significativo de su creciente audiencia para que contribuyan con dinero contante y sonante a su existencia. Que paguen no porque se les intenta obligar, no porque se quieren reducir sus opciones de informarse, sino porque quieren sentirse parte de una iniciativa como esa. Porque quieren tener el orgullo de participar en un medio que sirve para lo que debe servir un medio. Hay otros que intentan convencer a anunciantes de que lo mejor que pueden hacer es asociar sus mensajes publicitarios con contenidos que los usuarios quieren consumir, que pueden obtener un valor elevado del hecho de no molestar ni perseguir, sino de formar parte de algo que sus usuarios valoran.

Eso es lo que los directivos de los medios clásicos españoles, agrupados en una asociación de incompetentes llamada AEDE, no quieren ver. Eso es lo que les va a convertir cada vez más en una industria prescindible, en una cueva de intereses empresariales que no duda en vender, en subastar ante el poder hasta la más pura esencia del periodismo, con el fin de seguir pagando sus sueldos. Tienen una pieza cuadrada, un agujero redondo y un martillo. Y piensan seguir golpeando hasta que entre. 

miércoles, agosto 27, 2014

¿Cómo adquirimos nuevos hábitos productivos? (II)

Siembra un pensamiento y cultivarás una acción; siembra una acción y cultivarás un hábito; siembra un hábito y cultivarás un carácter; siembra un carácter y cultivarás un destino” Stephen R. Covey

En la anterior entrega estuvimos hablando de qué son los hábitos y cómo integran nuestra zona de confort. ¿Cómo adquiero un nuevo hábito?
Hoy comparto algunos consejos que a mí me han resultado útiles en la adquisición de nuevos hábitos. Son más bien universales así que espero que a ti también te resulten de ayuda:
1) Por favor, sólo un hábito a la vez.
La multitarea es uno de los enemigos de la productividad y también lo es de la adquisición de hábitos. Una vez finalizado el proceso, notarás cómo el hábito recién adquirido se ejecuta de manera automática. En ese momento, y no antes, puedes planificar la adquisición de un nuevo hábito.
2) Asócialo a una rutina disparadora.
Va a resultarte mucho más sencillo si asocias el hábito que pretendes adquirir a una rutina que ya llevas a cabo hoy en día. Por ejemplo, si quieres planificar tu jornada, hazlo después de cepillarte los dientes. Tener una rutina disparadora te ayudará a anclar el nuevo hábito.
3) Tratar la adquisición de un nuevo hábito como un proyecto.
En realidad, es de lo que se trata: un proyecto de unos dos meses de duración. Por lo tanto, escribe tu meta, tus objetivos y planifícalo (cuándo empiezas, cuánto le dedicarás al día, riesgos identificados, etc.).
4) Revisa a diario tus progresos.
Revisa cada día tus progresos. No te rindas al primer fallo. Replanifica si es necesario. Sobre todo, sé sincero contigo mismo. Los hábitos de revisión son fundamentales en todo proceso. Adquirirlos (ya que también son hábitos en sí  mismos) es un paso previo a la adquisición de cualquier otro hábito.
5) Métete un poco de presión positiva.
El hecho de comentar con personas que te importan lo que estás haciendo, significa hacer un poco más fuerte el compromiso que mantienes contigo mismo. Esta presión positiva (estrés) puede ayudar a que tu esfuerzo no decaiga en los momentos de debilidad.
6) Poco a poco hila la vieja el copo.
Haz que el tiempo de ejecución del nuevo hábito y la frecuencia diaria vayan “in crescendo” hasta que el hábito se repita tantas veces al día como sea necesario y su duración sea la definitiva. Si lo que pretendes, por ejemplo, es procesar todo el email pendiente, empieza dedicando 10 minutos al día a esta tarea. Lo importante es que empieces a hacerla regularmente. Si pretendes vaciar toda tu bandeja de entrada de golpe te agobiarás y abandonarás.
7) Dale alegría a tu cuerpo Macarena.
No te olvides de concederte un premio si lo has hecho bien. Hablamos de cosas sencillas: un paseo, cinco minutos de descanso, escuchar una canción o tu chuchería favorita. Estas gratificaciones multiplicarán tus posibilidades de éxito y son cruciales, sobre todo, los primeros días del proceso.
8) Tómatelo en serio, sé disciplinado.
Ejecuta lo planificado todos los días del proceso, sin excepción. Si un día, por lo que sea, fallas, no te rindas y continúa con el plan. La disciplina es quizás la habilidad más necesaria en el proceso de adquisición de un hábito.
Si, a pesar de todo, no obtienes lo que estabas buscando, plantéate si tu plan y su ejecución han sido correctas. No conseguir algo no es fracasar, fracasar es no aprender nada en el intento. Vuélvela a tocar, Sam.
Artículo originalmente publicado en ¿Qué aprendemos hoy?