miércoles, abril 16, 2014

Los secretos de un discurso persuasivo

Cuanto más divague, menos éxito tendrá. Es una regla de oro en cualquier forma de comunicación que tenga por objetivo la persuasión. Con frecuencia, los discursos no cosechan los frutos esperados porque no tienen un hilo conductor bien definido ni llaman a una acción concreta.

Al preparar una presentación, lo primero que debe tener claro es adónde quiere llevar al público y qué reacción espera de él. Conor Neill, colaborador científico del IESE, explica en "Developing the Logos-Based Persuasive Speech" (Desarrollar el discurso persuasivo basado en el logos) cómo planificar y desarrollar un discurso persuasivo que obtenga resultados.

Sepa lo que quiere
Antes incluso de pensar en el contenido, es imprescindible saber qué quiere lograr con su presentación.

Una buena forma de empezar con la fase preparatoria consiste en escribir: "Cuando haya acabado de hablar, mis oyentes..." y concluir la frase con una acción concreta. La falta de precisión es el gran enemigo de un buen discurso, por lo que debe evitar vaguedades, como "el público entenderá mejor mi proyecto". La acción deseada debe ser tangible y contundente.

Una vez sentada esta base, ya puede decidir el contenido, que debe centrarse en lo que el público necesita saber, sentir y creer acerca de usted para hacer lo que les pide.

Cómo ganarse a la audiencia
Recuerde que el objetivo no es someter al público, sino persuadirlo para que haga algo. Siempre debe presuponer que sus oyentes no tienen por qué estar familiarizadas con el tema de su discurso. Algunas personas se mostrarán escépticas, indecisas o no verán claras sus intenciones, por lo que es importante ser respetuoso con ellas.

Se trata de convencer al público de que su postura es la más acertada. Para ello, debe demostrar que comprende tanto los posibles argumentos a favor como en contra. Explique, si fuera necesario, los riesgos y dificultades de su postura y cómo se pueden mitigar o superar.

Su razonamiento debe estar avalado con apelaciones lógicas, éticas y emocionales, así como evidencias tangibles, ya sean testimonios de expertos, datos estadísticos, ejemplos reales o experiencias personales.

Más ventajas y menos obstáculos
Plantéese qué ventajas estratégicas, personales o profesionales obtendrán sus oyentes si siguen sus directrices y qué obstáculos podrían impedírselo.

Una lluvia de ideas para responder detenidamente a estas dos cuestiones le ayudará a vislumbrar mejor cómo puede ganarse a la audiencia.

Una vez hecho esto, elija los tres temas más importantes para su público, ya sean ventajas u obstáculos. Después busque los datos y testimonios de expertos que apoyen su planteamiento en cada uno de ellos.

Articule su discurso
Una retórica efectiva se basa en una estructura convincente y bien definida. Sus elementos clave son:

Reclamo. Capte la atención de los oyentes con una anécdota, una pregunta, un dato llamativo o una cita estimulante. No arranque con una broma o una fórmula aburrida como: "Hola, me llamo...".

Mensaje. A continuación, indique a la audiencia el tema de su presentación con una única frase corta. Resista la tentación de dar demasiada información. "He venido a pedirles su voto" y el famoso "Yes, we can" son dos buenos ejemplos de mensajes ganadores.

Señalización. Refuerce los mensajes clave de su discurso con una fórmula sencilla como: "las razones por las que ha de votarme son tres: conocimiento, capacidad y pasión".

Ventajas. Céntrese en las ventajas para sus oyentes por encima de la información más genérica. Ningún discurso, por largo que sea, debería tener más de tres puntos clave. Dedíqueles al menos un 75% de la presentación y respáldelos con una selección bien pensada de datos, demostraciones, ejemplos o experiencias personales.

Conclusión. Resuma los puntos clave en una frase y llame a la acción. Se trata de un punto crucial del discurso en el que puede elegir ser directo, como en "visite nuestra web", o indirecto, recordando a los oyentes, por ejemplo, los apuros que pasarán si no actúan.

Los discursos más efectivos concluyen retomando el principio de algún modo. Lo ideal sería encontrar un reclamo inicial que lo permita y, a su vez, le evite tener que anunciar a su audiencia que ya ha terminado.

Hablar como un profesional
Usain Bolt es el hombre más rápido del mundo. Pero lo relevante es que lo sigue siendo cuando 80.000 personas están atentas a sus movimientos en un estadio y sabe que otros mil millones le están contemplando a través de la televisión. Hablar en público es como una actuación e, igual que Bolt, debe ser capaz de hacerlo bien bajo presión y no solo en condiciones favorables.

Para que le resulte más fácil, lo mejor es estructurar bien el discurso y practicar mucho. Las siguientes claves le pueden ayudar conseguir un buen resultado:
  • En lugar de memorizar todo el discurso, recréelo a partir de cinco elementos: las primeras diez palabras, el mensaje, las tres ventajas, la conclusión y las últimas diez palabras.
  • Use una webcam para practicar sus gestos y locución.
  • Gesticule solo para hacer hincapié en algo.
  • Mire a los ojos de sus oyentes.
  • Transmita sus sentimientos mediante expresiones faciales.
  • Vocalice y varíe el ritmo de su presentación.
  • No hable demasiado rápido: no es una carrera.
  • Vista apropiadamente para la ocasión.
Por último, si ve que se le acaba el tiempo, adelante delicadamente la conclusión que tenía preparada y cierre, pero no olvide lo más importante de todo: su llamada a la acción. 

martes, abril 15, 2014

Los ingredientes del Liderazgo inspirador

Hace poco he asistido a una preciosa sesión de Reflexión Estratégica con decenas de profesionales, media docena de Directores Generales y el Presidente Ejecutivo, a largo de tres horas y media (con un pequeño descanso a mitad de la tarde). Inspiración, participación y un plan de acción muy claro, con los siguientes pasos.
La inspiración es una parte esencial del Liderazgo. El líder debe guiar, debe marcar la pauta, debe ofrecer una “tierra prometida” que resulte atractiva a sus seguidores, a los miembros de su “tribu”, a su equipo, porque no hay líder sin equipo ni equipo sin líder.
In-spirare quería decir traer “espíritu” (aliento, vida) a alguien inanimado para convertirlo en animado, dotado de alma, de vida. Como cuando Pinocho, muñeco de madera, se convierte en un niño gracias a los deseos de Geppetto, su creador, y el Hada Madrina.
Para inspirarse uno mismo y a los demás, el proceso de coaching ayuda al líder a potenciar una Visión de futuro. Una imagen (ligado por tanto a la imaginación) de un futuro deseable, que todavía no existe, que es beneficioso. Un futuro que sin duda no será fácil de alcanzar (lo que se obtiene con facilidad tiene escaso valor y suele perderse con facilidad), pero que merecerá mucho la pena. Una Visión de futuro (personal y colectiva) coherente con la misión (a lo que nos dedicamos y queremos dedicarnos, desde nuestra vocación) y con nuestros valores (nuestros principios de actuación). Sin esa visión retadora, no hay posibilidad de avanzar. Nos quedaríamos estancados. La visión nos moviliza, nos motiva, nos emociona, nos hace aventurarnos en terrenos aún desconocidos.
A partir de esa visión (que “tira de nosotros”, porque para el cerebro humano no hay diferencia entre que “veamos” algo y haya ocurrido en realidad), el líder inspirador ha de saber comunicarla, para convertirla en un auténtico reto en términos emocionales. Sí, la visión hace al líder, en tanto que se transforme en reto que impulse al equipo.
La inspiración tiene mucho de comunicación, tanto en sentido verbal (oral o escrita) como no verbal. La visión ha de ser clara, nítida. Los seguidores han de ser capaces de “tocarla” con sus manos. Ha de tener propósito, sentido, para ser motivadora. Ha de apelar a la libertad, a la dignidad (a nuestros derechos como personas) y por supuesto a la felicidad. Y en términos de comunicación para verbal (tono, entonación, volumen, ritmos, silencios) y no verbal (gestos) es más creíble en función de la propia convicción del líder. Por ello, como escribió el filósofo Pascal, “la pasión convence”. Que el líder se trabaje la pasión (lo que le gusta, lo que le anima, lo que le entusiasma) es esencial para que sea verdaderamente inspirador.
En la medida que el líder insista en “el futuro que le gustaría” (que, por supuesto, ha de ser sensible a las preocupaciones, intereses y motivaciones de su propia gente), dé feedback y sobre todo sirva de ejemplo constante, su inspiración guiará los esfuerzos (sinérgicos) de su equipo.
Finalmente, respecto a la inspiración, el líder (con ayuda de su coach) ha de tener cuidado con la complacencia, con la euforia. Cuando el equipo tiene éxito, conviene valorarlo en su justa medida (disfrutarlo, celebrarlo) y evitar que “se suba a la cabeza”. La complacencia es el principio de la decadencia. A los emperadores romanos una persona les recordaba que, a pesar de todo (de la fama y de la fortuna) eran mortales. La inspiración, que es muy motivadora, debe estar acompañada de un sano sentido autocrítico, de un SWAT análisis frecuente para no caer en “efecto halo” (todo va muy bien, todo va muy mal). De cualquier aparente fracaso se pueden obtener valiosas lecciones. En todo éxito, por grande que sea, hay cosas que se pueden hacer mejor. Por eso, como nos enseñó Aristóteles, la excelencia ha de ser un hábito.
Mi gratitud a todos los participantes en la Reunión Estratégica de esa tarde.
Y mañana, los 25 últimos sesgos cognitivos que muestra Rolf Dobelli en “El Arte de Pensar con Claridad”. 

lunes, abril 14, 2014

Buscando la inteligencia colectiva

El verticalismo tradicional de las organizaciones debe aggiornarse para lograr crear en conjunto. Ejemplos de esta nueva dimensión.

En un mundo atravesado por la influencia de las redes sociales y el empuje de las nuevas generaciones (Y, Z), la sociedad está generando nuevos desafíos que revolucionarán muchas concepciones; entre ellas, las estructuras, mecanismos y movimientos internos de las organizaciones. Uno de ellos aparece con la denominada ‘inteligencia colectiva’. ¿Pero qué es? Parece un término nuevo, pero no lo es. Para el escritor estadounidense Howard Bloom, la evolución de la inteligencia colectiva comenzó hace 3.500 millones de años y muestra cómo una inteligencia de multi especies ha funcionado desde el comienzo de la vida, en el planeta Tierra.
Para definirla, se parte del concepto de ‘inteligencia de enjambre’: una rama de la Inteligencia artificial, basada en el comportamiento colectivo de aquellos sistemas descentralizados y auto organizados, constituidos por agentes simples, que interactúan entre ellos y su ambiente, siguen reglas simples y dichas interacciones conducen hacia la conformación de un comportamiento global complejo.
Hoy, el concepto se lo considera como “una forma de inteligencia, que surge de la colaboración y el concurso de individuos o seres vivos de una misma especie. Un término generalizado de la cibercultura o la sociedad del conocimiento”.

Web 2.0
El concepto de inteligencia colectiva se generó con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, especialmente, con Internet. Con el surgimiento de la Web 2.0, aparecieron nuevas formas de relacionarse y los consumidores también pasaron a ser creadores, por la gran facilidad para aportar información.
Aparece la ampliación del saber, donde todos puedan aportar algo que haga crecer la inteligencia colectiva, ampliar los puntos de vista y no quedarse sólo con el aporte de los profesionales. Al mismo tiempo esta inteligencia se mantiene en constante revisión por los mismos consumidores, que van actualizando la información, ampliándola y corrigiéndola. El ejemplo más claro es Wikipedia.
Frente a este nuevo panorama, surge la pregunta ‘¿actualmente, la información es poder? ’En muchos de los entornos organizacionales actuales, prevalece este viejo lema, así como muchos conocimientos valiosos se guardan celosamente para explotarlos a conveniencia individual.
Esta movida social, generada por la tecnología, causa nuevas tendencias que toman el concepto de inteligencia colectiva y se traducen en distintas acciones. Por ejemplo, los smart mobs y el crowsourcing
Los smart mobs, flash mobs o mobs son una forma de organización social que nace y se estructura a través de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, que muestran otra versión sobre la información y el poder.
El término fue acuñado por Howard Rheingold, para quien los ‘smart mobs’ son indicador de la evolución de las tecnologías de comunicación y estas son las que otorgan poderes a las personas. En la lista incluye a Internet, chat, blogs, y páginas de contenido colaborativo así como, también, dispositivos de comunicación inalámbrica como teléfonos móviles donde las personas organizan y comparten la información. Estos grupos, contrariamente a la usual connotación de ‘muchedumbre’ se comportan de manera inteligente o eficiente debido al crecimiento exponencial de enlaces en la red. Estos enlaces permiten a las personas conectarse entre si y con la información permitiendo que se forme una coordinación social.
Por su parte, el crowdsourcing, del inglés crowd (multitud) y outsourcing (externalización), consiste en delegar tareas que tradicionalmente realizaba un empleado o contratista hacia un grupo numeroso de personas o una comunidad mediante una convocatoria abierta. El concepto de crowdsourcing depende de que sea una convocatoria abierta a un grupo indeterminado de personas, reúna aquellos más aptos para ejercer las tareas, con el objetivo de responder ante problemas complejos y contribuir aportando las ideas frescas y relevantes.
La inteligencia colectiva impone un modelo de horizontalidad, donde todos pueden colaborar. Sin embargo, las organizaciones son y tienen, tradicionalmente, estructuras verticalistas, donde el saber está en pocas manos.
¿Cómo se podrá resolver esta asimetría? ¿Están preparadas las empresas para iniciar el cambio? Steve Jobs, alguna vez, profetizó esta tendencia, al declarar “No tiene sentido contratar a personas inteligentes y, después, decirles lo que tienen que hacer. Nosotros contratamos a personas inteligentes para que nos digan qué tenemos que hacer”. 
 

domingo, abril 13, 2014

Dar para recibir

 “Cuando te comprometes con el éxito de los demás tu éxito está garantizado”.

Si hay algo que ha marcado mi futuro profesional esto ha sido el convencimiento personal de que la mejor manera de lograr el éxito en todo lo que emprendía era hacer posible el éxito compartido.  Este es, en mi opinión,  el compromiso más importante de un líder con sus seguidores, el compromiso con su desarrollo personal y con su éxito profesional.
En la reflexión de hoy quisiera profundizar la vinculación del éxito con el compromiso con los demás de la mano de Adam Grant, una autoridad de la psicología positiva. Su obra “Give and Take”, basada en más de diez años de investigación sobre las relaciones humanas, rompe el mito de que la avaricia es el camino al éxito y nos da ejemplos concretos de porqué en la Era de la Colaboración el éxito sostenible en nuestras vidas pasa necesariamente por el éxito de los que nos rodean. Su visión, sin duda alguna,  tiene profundas implicaciones en la forma en que nos relacionamos con nuestros familiares y amigos, gestionamos nuestras carreras, criamos a nuestros hijos y diseñamos nuestras organizaciones.

¿De qué depende el éxito en nuestras vidas?
Normalmente asociamos el logro en la vida, personal y profesional con factores como el esfuerzo, el talento, la constancia, perseverancia, disciplina, el atrevimiento o incluso la suerte. Grant nos propone una perspectiva nueva y refrescante sobre el arte y la ciencia del éxito.
Su investigación, llena de ejemplos convincentes, nos muestra que el éxito depende en gran medida de la forma en que nos aproximamos en nuestras interacciones con otras personas. Cada vez que nos relacionamos con otra persona en el trabajo o en nuestra esfera particular tenemos que hacer una elección: “Dar o Tomar”. Es decir aportamos valor a la otra persona sin preocuparnos por lo que recibimos a cambio o tratamos de obtener tanto valor como sea posible de la relación sin preocuparnos por los demás. De la respuesta que damos a esta pregunta depende en gran medida, según la investigación de Grant, nuestro éxito tanto en la vida familiar como en la profesional.

Tres formas distintas de relacionarnos con los demás.
En su estudio Grant identifica tres patrones de comportamientos básicos en las personas según nuestra forma natural de relacionarse con los demás:
Dadores – Aquellos que ” normalmente dan más de lo que reciben “. Son Generosos en sus relaciones y les gusta ayudar a los demás sin condiciones . Comparten de forma natural sus conocimientos y resuelven problemas a los demás sin buscar nada a cambio.
Tomadores  - Aquellos a los que les gusta ” recibir más de lo que dan “. Son personas, por contraste,  generalmente competitivas, que tratan de obtener la mayor cantidad posible de nosotros, sin dar nada a cambio. Operan bajo la premisa de que si no hacen nada por si mismo nadie lo hará. Son maestros en acaparar el crédito y la auto- promoción y su objetivo final es asegurarse que están solos en la cima.
Comparadores – Son personas que se esfuerzan por ”mantener un equilibrio entre dar y recibir”. Son equitativos y tienden a buscar reciprocidad en sus relaciones. Cuando hacen un favor a alguien esperan que se lo devuelvan en otra ocasión.
Si se nos preguntará directamente con que estilo de comportamiento nos identificamos personalmente, la mayor parte de nosotros diría que somos “dadores” en nuestras relaciones familiares y “comparadores” en nuestra vida profesional. Es decir que somos generosos con los “nuestros, contribuyendo cada vez que podemos sin llevar la cuenta y  en nuestra vida profesional tratamos de lograr un equilibrio entre dar y recibir. Buscamos la reciprocidad en nuestras relaciones, evitando los daños a nuestra reputación de una actitud excesivamente “tomadora” y al mismo tiempo nos protegemos contra la explotación y agotamiento que sufren los “dadores”.

¿Quién es más exitoso el egoísta o el generoso?
Para responder a esta pregunta de una forma objetiva, Grant llevo a cabo un extenso estudio en tres ámbitos muy diferentes: la ingeniería, la medicina y las ventas. En cada una de las empresas, los investigadores recopilaron datos sobre si los empleados tienden a operar como dadores, tomadores o comparadores y cuzaron estos resultados con datos objetivos sobre su desempeño profesional, la productividad y las tasas de error en la ingeniería, las calificaciones en la escuela de medicina  y los ingresos de las ventas.
En las tres opciones, los “dadores” fueron los de peor desempeño . Los ingenieros con la productividad más baja y mayor número de errores fueron aquellos cuyos colegas les calificaban como los que hacían muchos más a favores de lo que recibían a cambio. Del mismo modo, los estudiantes de medicina con las calificaciones más pobres y comerciales con el número de ventas anuales más bajas, fueron los que se identificaron más frecuentemente con frases como ” Me encanta ayudar a los demás”. Estos “dadores” se quedaban sin tiempo y energía para completar su trabajo de manera eficaz porque ponen a los demás por delante de ellos.
Sin embargo, las personas con mayor éxito resultaron ser también “dadores”. En los tres contextos, ingeniería, medicina y ventas los mayores triunfadores fueron las personas más impulsadas a ayudar a los demás.

¿Que diferencia a los “dadores exitosos” de los “dadores fallidos”? La clave está en la capacidad para dar y apoyar a los demás en formas que no solo no están en conflicto con sus intereses personales, sino que les ayudan a ser mas exitosos. Son personas capaces de ayudar a los demás con un coste personal muy bajo, se preocupan por beneficiar a los demás, pero también tienen metas ambiciosas para la promoción de sus propios intereses. Su generosidad tiende a forjar relaciones más profundas; al abrir las puertas a nuevas redes su reputación crece, por lo que se convierten en colaboradores de confianza y ganan la lealtad de sus compañeros. Todo lo contrario ocurre con los  “dadores fallidos” que tienen el problema de ser demasiado empáticos y altruistas, por lo que acaban sacrificando su éxito personal a favor de los demás.
Equipado con estas estrategias de auto preservación, los dadores exitosos logran generalmente mejores resultados que sus colegas “tomadores” o “comparadores”. Pero es que además su éxito tiene una cualidad diferente. Y es que logran su metas personales de manera con estrategias “gana-gana”. Es decir que hacen amigos, no enemigos en el camino, por lo que no están nunca solos en la cima, como es el caso de muchos “tomadores” cuyo éxito se basa en la explotación de los demás o en la atribución personal de un éxito colectivo.

¿Quieres conocer tu estilo?.
Adam Grant ha puesto en marcha el portal Give and Take donde si dedicas unos minutos a completar el test de evaluación puedes conocer tu estilo personal. Necesitas darte de alta con tu mail para recibir los resultados.
Os comparto mis resultados: 53 % Dador, 20 % Tomador y 27 % Comparador. Como es de esperar todos tenemos una mezcla. En mi caso el estilo dominante es dador, lo que no te sorprenderá si eres un lector asiduo del blog.

Una diferencia fundamental: Compartir crea valor.
 La realidad es que aunque podemos lograr el éxito de ambas maneras, como dadores y tomadores hay una diferencia fundamental. Cuando gana un tomador normalmente hay alguien que pierde a su alrededor. En contraste cuando gana un dador su éxito crea valor y se propaga en cascada a las personas a su alrededor. Esta diferencia es fundamental en la cultura y en la productividad de las organizaciones. Alentar a los empleados tanto a buscar como al proporcionar ayuda, reconocer a los “dadores, y descartar los comportamientos individualistas de “tomadores”, las empresas pueden obtener beneficios significativos y sostenible.

Nuestros programas de innovación colaborativa en grandes organizaciones nos muestran, una y otra vez, como creando los contextos  adecuados, las organizaciones obtienen grandes beneficios y mejoran su productividad cuando los empleados comparten libremente sus conocimientos y habilidades con los demás. Una cultura organizativa “gana-gana” mejora la coherencia y la coordinación de los equipos, acelera la innovación colectiva, asegura que la experiencia se transfiere a los nuevos empleados, y crea un entorno donde los clientes sienten que sus necesidades son la prioridad principal de todas las personas de la organización.

sábado, abril 12, 2014

¿Aprovecha todo el potencial de su red de contactos?

Una imagen vale más que mil palabras y, por eso, elaborar un gráfico de su red personal de contactos y de la de su empresa puede tener muchas ventajas, más allá de descubrir quiénes son sus amigos.

En la nota técnica "Visualizing Your Social Network" (Visualizar su red de contactos) los profesores del IESE  Fabricio Ferraro y Marco Tortoriello sostienen que dibujar un mapa de sus redes le permitirá ver con más claridad las conexiones entre las personas de su empresa y cuál es su sitio dentro de ella.

Visualice su red
Un gráfico de su red de contactos bastante simple consiste en utilizar círculos para representar a los individuos y líneas para representar las relaciones, ya sean de amistad, alianza, apoyo o asesoramiento.

El nodo central deberá ser usted mismo y de él deben partir el resto de conexiones, de las más próximas o directas a las más lejanas o indirectas. Deben figurar tanto los compañeros de trabajo con los que habla más a menudo o mantiene una relación más estrecha como quienes le ayudan a alcanzar sus objetivos.

Estos pueden ser personas que, por su posición en la empresa, ostentan un poder o autoridad formal. Otros, a pesar de no tener una posición de mando, pueden actuar como "guardianes" al controlar el acceso a recursos o información importantes. Por último, hay ciertas personas que actúan como líderes de opinión y son muy apreciados por sus consejos.

Al diseñar su gráfico, asegúrese de disponer de varios recursos para representar visualmente relaciones y roles diferentes. Por ejemplo, use líneas más gruesas para mostrar conexiones más fuertes o más frecuentes.

Cómo interpretar su red
Una vez dibujado el gráfico, los autores recomiendan que se analicen las siguientes características:

Tamaño. Un mayor número de contactos no implica necesariamente que la red sea mejor: tal vez incluya un menor número de conexiones sólidas, ya que es muy difícil mantener relaciones eficaces y significativas con cientos de personas.

Alcance. ¿Le ayudan sus conexiones a llegar a diferentes áreas de su empresa o están concentradas en una sola? ¿Tiene acceso a todas las divisiones y unidades que necesita para llevar a cabo su función de manera eficaz? En caso contrario, pregúntese cuál es la mejor forma de llegar a la gente que necesita.

Diversidad. La diversidad de contactos, por ejemplo a nivel departamental, generalmente implica una red social saludable. Tener contactos en distintas áreas de la empresa, como marketing, finanzas u operaciones, le permitirá acceder a diferentes tipos de conocimientos y recursos. La desventaja de tener una red demasiado heterogénea es la dedicación que requieren tantos contactos.

Densidad. Una red densa es lo contrario de una red diversa. Está formada por un conjunto de vínculos cercanos y estrechamente unidos, lo cual puede conllevar un menor acceso a información y variedad de conocimientos. Sin embargo, la cooperación y confianza que generan puede ser de ayuda en momentos de necesidad.

Subgrupos y facciones. La mayoría de redes sociales se dividen en facciones de algún tipo. Su empresa puede estar fragmentada en subgrupos muy bien cohesionados pero carentes de conexiones con otros grupos, lo cual entorpece la comunicación y colaboración entre ellos.

Intermediarios. Son personas que conectan áreas que no tendrían relación de no ser por ellas. Convertirse en un intermediario es una fuente de ventaja informativa y poder.

Aproveche su posición
El gráfico de su red de contactos le ayudará a visualizar su posición en la empresa y hasta qué punto es coherente con sus metas a corto, medio y largo plazo.

Si el esquema resulta demasiado intrincado, existen una serie de programas informáticos y herramientas online basadas en plataformas sociales que ayudan a analizar y visualizar redes muy complejas.

Tener a la vista el gráfico que ha elaborado le puede ayudar a descubrir la manera de llegar a un intermediario con poder, al cual creía no tener acceso, o ser consciente de que es usted mismo el nexo de unión entre áreas de la compañía, algo que puede usar en beneficio propio. 

viernes, abril 11, 2014

Cómo superar el miedo al fracaso

“El fracaso más grande es nunca haberlo intentado”. Proverbio chino
Todos tenemos miedos y temores. No puedes huir de ellos, pero si gestionarlos para poder superarlos y que no te impidan hacer lo que quieres. Los miedos, igual que las creencias, no son ni buenos ni malos. Simplemente te potencian o te limitan, te convienen o no,  te ayudan o te perjudican. . .
Seguro que te encantaría saber qué puedes hacer para que no sean una piedra en tu camino. . . Pues ahora lo vemos. Los miedos son simples mecanismos de defensa que se activan cuando nosotros intuimos un peligro que nos puede afectar, ya sea físico, mental o imaginario (como la mayoría de las veces).
¿Qué hace que temamos tanto nuestros propios miedos, valga la redundancia?
Primero tendríamos que decir que muchas veces no somos ni conscientes, así que si no sabemos ni siquiera que lo sufrimos ¿cómo vamos a poder superarlo? El primer paso es poder identificarlos, encontrar un momento de paz con nosotros mismos para sentir. Pocas veces nos damos la oportunidad de vivir esos momentos de serenidad, tranquilidad y paz y dejar que esa persona que te acompañará toda tu vida, a la que más tienes que amar y la que más te necesita, sepa exactamente cómo se siente, cómo piensa y cómo es en realidad. Por si no lo has adivinado esa persona eres tú.
Uno de los miedos más comunes, tanto en el emprendimiento como en el terreno personal (los otros mejor los tratamos en otro artículo) es el miedo a fracasar. No hacemos por no equivocarnos, para que no nos salga mal, para no tomar malas decisiones, para que no piensen mal de nosotros, para que no nos vean como unos perdedores, elige tú tu porqué. . . .Y lo único que conseguimos es no andar hacia la meta que nos hayamos propuesto. Es verdad, si no hacemos, no nos equivocamos, pero ¿qué tenemos a cambio? Piénsalo un momento y decide si quieres vivir con miedo, piensa realmente lo que te estás perdiendo y estás dejando de conseguir. El miedo nos protege, por tanto nos está diciendo que hay algo que tenemos que “solucionar”, nos hace una advertencia para que trabajemos ese “algo” no resuelto, tenemos que escuchar nuestro cuerpo.
El miedo a fracasar es una ilusión no real, que tú te has creado en tu mente y la sientes, creando la “falsa realidad” de un acontecimiento que todavía no ha sucedido. Esa pasa a ser “tu verdad”. Una posibilidad no es un hecho. Es solo eso, una posibilidad. Vamos a analizar un poco las causas para entender mejor porque hacemos ese proceso y qué podemos hacer para superar ese miedo sin que afecte nuestros objetivos.
En primer lugar, tenemos que aceptarlo. Si no queremos aceptarlo, difícilmente podremos solucionarlo. Así que, aunque te fastidie, acepta que tienes miedo e intenta averiguar de dónde viene y que te está provocando para saber qué puedes hacer. Tengo que decirte que normalmente no es una razón en particular, sino que puede ser una mezcla de ellas, así que tendrás que trabajar un poquito más. Veamos:
1-     No nos gusta aceptar críticas, ni equivocarnos. ¿Por qué nos cuesta tanto tomar decisiones a veces? Pues porque si no sale como esperamos querrá decir que nos hemos equivocado, ¿qué pensarán entonces los demás? Todos necesitamos reconocimiento de la gente que nos rodea, y nos importa demasiado. Así que si no tomamos decisiones y no hacemos nada, “en teoría” no podemos equivocarnos. ¿Qué hacer? Tiene que aceptar que nadie nace enseñado. Si todos supiéramos en cada momento qué hacer nadie cometería errores, así que prepárate para estar aprendiendo constantemente, no cometas nunca el error de pensar que ya lo sabes todo. Si no te lo tomas como un aprendizaje (que es lo que es), acabarás culpándote y esa carga pesa demasiado. A nadie le gusta aceptar que ha hecho algo mal, pero es el primer paso para que no nos vuelva a suceder. Si creemos que ha sido una causa externa a nosotros, ¿cómo vamos a solucionarlo? Acéptalo y no identifiques ese error contigo, lo hiciste lo mejor que sabías en ese momento (nunca hacemos las cosas mal, adrede, sabiendo conscientemente que hay una opción mejor) Así que tu opción fue la mejor elección en el momento en que te encontrabas. Esto es muy alentador, pues no es que tú seas tonta, es que no tenías toda la información, o la experiencia o el conocimiento necesario. Así que eso tiene solución: sigue equivocándote.
2-     ¿Qué entiendes tú por fracaso? Depende de tus expectativas. Somos muy exigentes con nosotros y pensamos que todo tenemos que hacerlo bien. Puede que por fracaso tú entiendas que en lugar de llegar a un punto en tu negocio en dos años, necesitas cinco. Que no llegues al objetivo de facturación que te hayas propuesto para este año. Que tengas que cerrar el negocio. O quizás puedes que sea que ni siquiera lo intentes. Eso depende de ti, revisa tus creencias y expectativas. ¿Qué hacer? Volvemos un poco al punto anterior. Toda experiencia, ya sea positiva o negativa no deja de ser un aprendizaje que vamos acumulando a lo largo de la vida. Y probablemente no te sucederá lo mismo, pero es posible que te equivoques en otra cosa, es parte de la vida. Si no te equivocas no puedes mejorar. Ahora bien, si no aceptas que las cosas pueden salir de otra forma de la que tenias planeada, ten por seguro que tendrás muchas decepciones. Lo que conviene tener es la habilidad de adaptarte a los cambios e ir implementando de manera distinta a medida que los vamos encontrando, ese es el reto y la clave para un buen aprendizaje y el éxito en tu proyecto.
3-     Como más miedo sientes, más riesgo ves a lo que haces. Siempre damos más importancia a lo negativo. Existe un riesgo en todo lo que hacemos, incluso aunque no hagamos nada. Nos asusta lo desconocido, porqué no hemos experimentado esa vivencia y hacemos una lista mental de todas las cosas que pueden ir mal. ¿Qué hacer? Todo lo que haces en la vida tiene un riesgo, incluso no hacer nada. Simplemente piensa: voy a hacer esto. . .a lo mejor sale mal. . . ¿y qué? ¿Qué es lo peor que te puede pasar? ¿Y si pasa eso qué? Cuando valoras los riesgos te das cuenta que estas magnificando la expectativa de que salga mal. Siempre puedes hacer ajustes a medida que te das cuenta y el resultado no tiene que ser tan nefasto como lo crees en un principio. Si dejas que el miedo se apodere de tu mente no pensaras con claridad y no podrás tener una visión más amplia para minimizar las consecuencias y más riesgo verás en todo lo que hagas. Lo que puedes hacer es prepararte para enfrentarte a las circunstancias que te encuentres y si no te gusta el resultado, lo reajustas y vuelves al camino correcto, adaptando cada paso.
4-     Debido a malas experiencias pasadas. Si has vivido una experiencia que has catalogado como fracaso porque no ha salido como querías, si has sentido dolor, si has sentido frustración y te lo quedas dentro alimentando esa creencia de que no sirves o no puedes, no querrás saber nada sobre volver a intentarlo. Al menos hasta que lo aceptes y le des la vuelta, tomándotelo como un aprendizaje para hacerlo cada vez mejor. ¿Qué hacer? Es muy lógico que si has tenido una experiencia negativa tengas miedo a que no te salga como quieres, otra vez. Tienes que digerir esa experiencia, a lo mejor dejar pasar un cierto tiempo para que puedas trabajarla y volver a motivarte y prepararte para intentarlo de nuevo. Tienes que analizar qué salió mal la otra vez, tratar de informarte y formarte para estar mejor preparado, para minimizar los posibles errores a cometer. Si lo instalas como una creencia en tu cerebro, eso regirá tus acciones el resto de tu vida, o hasta que tu decidas. Hay que re-programar tus creencias para desatarlas de esa experiencia y volver a empezar. Lo importante es perseverar y perseverar, y luego perseverar, no hay otra.
5-     Por creencias infundadas a raíz de experiencias de otros. Si todos te dicen constantemente que conocen a fulanito y menganito que no les ha ido bien, que es muy difícil, que hay que tener mucha “suerte” o cosas así, al final acabamos grabando en nuestro cerebro esas afirmaciones como si de “verdades” se trataran y acaba formando parte de nuestra realidad. Si menganito que tiene más experiencia que yo, o está mejor preparado le ha ido mal, imagínate a mi. . . ¿Qué hacer? De entrada la gente es muy aficionada a dar consejos y saber mejor que tu lo que te conviene. Incluso aunque sean los más cercanos con todo el cariño del mundo y con intención de protegernos. Todos somos únicos e irrepetibles, aunque nos parezcamos, aunque actuemos de forma parecida, todos tenemos nuestros patrones mentales, nuestras creencias y nuestras emociones, aunque nos lleven a actuar de manera parecida, no todos lo procesamos y gestionamos de la misma forma, Además, cada uno ha tenido una experiencia concreta y todo eso le lleva a ser como es, diferente a todos los demás. Lo que le sirve a uno puede que no le sirva a otro, así que busca tus propias razones y gestiona tus propios miedos, no vivas los de los demás.
6-     Falta de confianza en nosotros mismos. No creer en nosotros igual que tener una baja autoestima nos lleva a pensar que no somos capaces de hacer algo, de llevar a cabo un proyecto. Y eso se convierte en ley, si no crees que puedas, ¡fijo que no vas a poder! ¿Qué hacer? Esa es una causa muy poderosa que va más allá del puro miedo o temor. Sólo puede salirte bien lo que emprendas (en lo profesional o en la vida) si crees en ello, en ti, en que lo vas a conseguir. ¿Cómo vas a conseguir algo que no crees que sea posible? La pregunta se responde por sí sola. Eso nos lleva a no hacer, a bloquearnos a paralizarnos a sabotearnos. . .el caso es que si te impide tomar acción nunca sabrás qué resultado podías haber tenido. Si crees que necesitas ayuda en cualquier área de tu emprendimiento, búscala, pídela. Recibir la ayuda de alguien que ha conseguido llegar donde tú estás y que no esté involucrado en tus “obstáculos” te da una visión de ti mismo que nunca imaginarias. Piensa en grande y tendrás grandes resultados.
A modo de conclusión te diré que lo que hace que superes tus miedos es tomar acción. Cuando te mueves te ocupas en ir resolviendo lo que te encuentras y no te preocupas tanto por el posible resultado. Los temores antes de iniciar una acción siempre son más fuertes que cuando te encaminas hacia ella. Prepárate, enfócate y diseña un plan para tu objetivo, pero ponte en marcha.

Para ayudarte a estar más preparada puedes preguntarte:
§  ¿Qué necesito aprender para prepararme para ese momento?
§  ¿Tengo los recursos necesarios para emprender mi proyecto?
§  ¿Qué hay detrás de ese miedo y cómo lo puedo solucionar?
§  Qué creencias tienes que revisar/cambiar para que no te limite?
§  ¿Qué habilidades y fortalezas tengo que me ayudarán a superar cualquier situación?
§  Cuál es el siguiente paso que tengo que dar para acercarme a mi objetivo
§  ¿Qué me detiene para tomar acción?
Me encantará leer tu opinión. . .

Cristina López

jueves, abril 10, 2014

Así habrá cambiado el mundo internet en 2025

Como parte de su serie sobre el Futuro de Internet, el Centro de Investigación Pew le ha preguntado a un grupo de pensadores expertos en ciencia y tecnología cómo será Internet –que ahora cumple 25 años– y cómo cambiará el mundo en 2025.

Sus respuestas hablan de un planeta profundamente conectado, aunque no todos son optimistas sobre el futuro. Esta es una selección de sus opiniones:

Información invisible «Los dispositivos tendrán más patrones propios de comunicación y sus propias redes sociales, que usarán para compartir y agregar información, y realizar un control y activación automático. Los seres humanos vivirán cada vez más en un mundo donde las decisiones son tomadas por un grupo activo de aparatos tecnológicos capaces de cooperar entre sí. Internet estará más extendido, pero se volverá menos explícito y visible. Hasta cierto punto, estará el trasfondo de todo lo que hagamos», asegura David Clark, científico investigador del MIT.

La electrónica de vestir «Es posible que podamos ver aparatos que se usen sobre el cuerpo y/o sensores en el hogar o el lugar de trabajo, que nos ayuden a realizar cambios en nuestro estilo de vida, así como hacer una detección temprana de riesgos de enfermedades. Literalmente, podríamos llegar incluso a poder ajustar cambios en una medicación o en un hábito que pueda resultar perjudicial a diario o incluso cada hora», señala Aron Roberts, desarrollador de software de la Universidad de California en Berkeley.

La ‘Ubernet’ «Los más de 7.000 millones de humanos que habitarán este planeta estarán conectados entre sí a través de la Ubernet –no Internet–. Eso puede llevar a una reducción del poder que tienen los estados sobre la vida de las personas. Cuando cada persona en este planeta pueda comunicarse con todas las demás, el poder de los países para controlar a los ciudadanos dentro de sus fronteras geográficas podría comenzar a disminuir», apunta David Hughes, experto con cuatro décadas de experiencia en comunicaciones digitales.

Educación para todos «El mayor impacto sobre el mundo será el acceso universal a todo el conocimiento humano. La persona más inteligente del planeta podría estar actualmente detrás de un arado en India o China, pero cuando esa y millones de personas como ella tengan acceso a la educación, se producirá un gran paso en el desarrollo de la raza humana. Los aparatos móviles baratos estarán disponibles en todo el mundo, y las herramientas educativas estarán disponibles para todos ellos, lo que tendrá un impacto enorme en la alfabetización o el dominio de las matemáticas, y llevará a una población mundial más informada y más educada», afirma Hal Varian, economista jefe de Google.

Realidades más oscuras «Todas las cosas estarán disponibles en línea y el ciberterrorismo se convertirá en algo común. Además, la privacidad y la confidencialidad de cualquier persona o grupo será algo del pasado, y la brecha digital crecerá sin que los países u organizaciones globales como la ONU puedan hacer nada. Esto dividirá al planeta cada vez más entre los que tienen y los que no, y las empresas globales explotarán esta polarización. El mundo se volverá cada vez menos seguro, y sólo las destrezas y opiniones personales protegerán a los individuos», apunta Llewellyn Kriel, presidente ejecutivo de TopEditor International Media Services.

Nacidos en línea «Habrá cambios en los modelos de negocios para adaptarse a las economías de la comunicación y el almacenamiento digitales. La privacidad debe ser mejorada, pero la transparencia sobre qué información se retiene sobre los usuarios debe aumentar. Más empresas nacerán en línea con un mercado global desde el comienzo», opina Vint Cerf, vicepresidente de Google.

Mundo poco equitativo «Comencé como un utópico de Internet, pero cada vez pienso más que las fuerzas técnicas y sociales de la Red tienen el potencial de crear un mundo con grandes diferencias. A menudo pienso: ¿Quién dijo que Internet iba a mejorar nuestra vida?», asegura John Markoff, redactor de ciencia de The New York Times.

Brian R. Fitzgerald/ The Wall Street Journal